Reflexionan sobre integridad académica y formación en la era de la IA
Credits: Archivo UDEM
- El 14.° Congreso de Integridad Académica, bajo el lema Construyendo el futuro desde la integridad, se realizó los días 23, 24 y 25 de septiembre, organizado por el Centro de Integridad de la Dirección de Identidad y Principios Institucionales de la Universidad de Monterrey
Lejos de resolverse con vigilancia o detectores digitales, la irrupción de la inteligencia artificial exige una respuesta pedagógica transversal que recupere el sentido ético de la educación superior, de acuerdo con Juny Montoya Vargas, profesora adjunta de la Universidad de los Andes, en Colombia.
La especialista ofreció la mañana de este jueves la conferencia Integridad académica y formación universitaria en tiempos de inteligencia artificial, que abrió el 14.° Congreso de Integridad Académica, bajo el lema Construyendo el futuro desde la integridad, en la Universidad de Monterrey.
El encuentro se desarrolla los días 23, 24 y 25 de septiembre, en las Salas 7 a la 9 de Aprendizaje Permanente del edificio Estoa de la UDEM, organizado por el Centro de Integridad de la Dirección de Identidad y Principios Institucionales de la UDEM.
En su mensaje de inauguración, el rector Eugenio Garza y Garza subrayó que la responsabilidad educativa frente a los avances tecnológicos consiste en formar personas capaces de actuar correctamente aun en escenarios desfavorables o cuando nadie supervisa sus acciones.
“La integridad, entonces, no es solamente cumplir una regla o seguir un código, es hacerlo correcto cuando la decisión no es obvia, cuando nadie nos está viendo, cuando nos puede dejar incluso de no constar nada”, afirmó Garza y Garza.
El rector consideró que, durante momentos clave en el liderazgo, las herramientas analíticas resultan insuficientes para resolver dilemas complejos sin principios éticos claros.
“Puedes ver la información, hacer el análisis, tener experiencia, pero llega un momento en que tienes que decidir. Y es justamente ahí donde los valores más importan”, sostuvo el directivo.
BÚSQUEDA HONESTA Y CONFIANZA MUTUA
Durante su intervención, Montoya Vargas enfatizó que las decisiones institucionales cotidianas reflejan posturas éticas fundamentales, las cuales deben preservar la búsqueda honesta del saber y la confianza mutua entre todos los integrantes de la comunidad universitaria.
"La IAG cambiará muchas cosas, pero no debería cambiar aquello que hace que la universidad merezca llamarse universidad: la búsqueda honesta de la verdad, la formación del juicio, la responsabilidad por la palabra propia y la confianza", declaró.
La expositora recordó que la discusión sobre integridad no representa un tema periférico, sino una decisión colectiva permanente respecto al modelo de universidad que se desea edificar ante los retos tecnológicos.
“Ocuparnos de la integridad académica es una manera concreta de recordar que la ética no está separada de la universidad, está en todas partes y en la manera como decidamos juntos qué universidad queremos construir”, apuntó.
Respecto a la adaptación curricular, la especialista advirtió sobre el error de abandonar las competencias humanas básicas bajo el supuesto de que el software puede redactar, razonar o resumir sin la intervención del estudiante.
“Precisamente porque la IAG puede producir textos, resúmenes, cálculos, códigos, argumentos, necesitamos estudiantes mejor formados para comprender, verificar, corregir y juzgar estos productos. La escritura seguirá siendo importante como pensamiento”, enfatizó la investigadora.
En materia pedagógica, la conferencista destacó la necesidad de construir ambientes de aprendizaje donde el proceso sea transparente, se propicie el cuestionamiento y las herramientas tecnológicas apoyen la comprensión en lugar de sustituir el razonamiento.
“La pregunta pedagógica no es simplemente si usamos IAG o no, sino si este uso ayuda al estudiante a aprender mejor o le evita aprender. Empobrece el aprendizaje cuando produce una respuesta que el estudiante no comprende”, aseveró.
Al referirse a la evaluación, Montoya Vargas propuso dejar de confiar exclusivamente en entregables estáticos e implementar mecanismos formativos donde el estudiante explique, sostenga oralmente y demuestre la autoría real de sus avances.
“Necesitamos ver el proceso y pedir justificación mediante borradores, bitácoras, defensas orales. Evaluaciones que permitan responder tres preguntas: ¿qué hizo el estudiante?, ¿cómo lo hizo? y ¿puede explicar y defender lo que hizo?”, recomendó la académica.
Sobre la labor docente, la invitada señaló la tensión emocional y la desorientación que genera la rápida transformación tecnológica, por lo que instó a las autoridades académicas a acompañar al profesorado en el desarrollo de criterios éticos.
“Además de exigir adaptación, necesitamos cuidar a los profesores, acompañarlos, reconocer que rediseñar evaluaciones toma tiempo. Un profesor no necesita volverse experto técnico en IAG, pero sí desarrollar criterios pedagógicos y éticos”, puntualizó la experta.
Montoya Vargas sostuvo que las herramientas generativas aceleraron una crisis preexistente en las aulas, lo cual imposibilita resolver este desafío únicamente mediante mecanismos de vigilancia o prohibiciones punitivas.
“La IAG no creó la crisis de la integridad, pero la profundizó, la aceleró y nos obliga a ocuparnos de ella. Necesitamos responderle con pedagogía, con deliberación ética y con una visión transversal”, planteó Montoya Vargas.
CONTRA LA “DELEGACIÓN DEL APRENDIZAJE”
Al siguiente día, Rubén Comas Forgas, profesor de la Universidad de las Islas Baleares, en España, señaló que la inteligencia artificial no creó la falta de integridad en las aulas, pero intensificó la delegación del aprendizaje, sustituyendo el proceso reflexivo de la imitación cognitiva por una automatización que elimina la comprensión profunda.
Hoy en día, y en el futuro sobre todo, me imagino que generaremos ideas, cosas, textos, imágenes, lo que sea, donde habrá multiplicidad de agentes externos, humanos, no humanos, que intervendrán en la generación de algún resultado”, expuso.
En su conferencia Del plagio a delve: autoría, automatización y costes humanos ocultos de la inteligencia artificial, el especialista en Ciencias de la Educación sostuvo que, ante la tendencia universitaria hacia la “detectocracia” policial, el software no debe ser la única solución, sino complementarse necesariamente con un modelo integral apoyado en estrategias formativas y normativas claras.
“Una es la más importante para mí, que es la formativa, es decir, enseñar y aprender a utilizar la inteligencia artificial o la internet o lo que sea, de una manera ética”, indicó.
Históricamente, refirió el ponente, la imitación o mimesis ha sido un mecanismo fundamental de aprendizaje humano; sin embargo, copiar manualmente requería un procesamiento cognitivo básico que hoy se pierde al automatizar completamente la búsqueda de información.
“Antes, con el plagio, la cosa era más sencilla, sobre todo cuando era el plagio de copiar y pegar... ahora, los sistemas de inteligencia artificial producen textos nuevos, en principio, y el contraste se complica muchísimo”, apuntó.
El ponente destacó que la adopción desmedida de herramientas tecnológicas como la IA está condicionando la comunicación escrita y oral, estandarizando el lenguaje hacia un patrón uniforme que amenaza directamente la riqueza expresiva y la diversidad del pensamiento académico global.
CONFERENCIAS, TALLERES Y EXPOSICIÓN
El Congreso de Integridad conformó, en la primera jornada, una variada oferta de espacios de reflexión y aprendizaje articulados a través de cuatro grandes ejes: el Encuentro de Estudiantes, el Encuentro de Investigadores, el Encuentro de Empresas y el Taller para Docentes y Administrativos.
La dinámica del evento combinó una sesión inaugural, conferencias simultáneas impartidas por especialistas, talleres prácticos sobre evaluación y una exposición de pósteres interactivos.
El eje central de las ponencias se enfocó en la integridad académica y la formación universitaria en la era de la inteligencia artificial.
A través de las distintas sesiones, los ponentes analizaron temas clave como el uso responsable de la IA generativa en la educación superior y la investigación científica, los desafíos éticos en la era “post-plagio”, la construcción de marcos e indicadores institucionales de integridad, así como el impacto de la automatización y la violencia contemporánea en la comunidad universitaria.
El evento contó con la participación de destacados líderes académicos e investigadores de organismos e instituciones internacionales, como Juny Montoya Vargas y Patricia Padilla Moreno (Universidad de los Andes, Colombia), David Rettinger (University of Tulsa, EE. UU.), Ruth Baker-Gardner (University of West Indies, Jamaica), Rubén Comas Forgas (Universidad de las Islas Baleares, España), Veronika Krásnican (ENAI, República Checa) y Artem Artyukhov (Ukrainian Research Integrity Office, Ucrania).
Asimismo, destacaron las intervenciones de representantes de FIMPES, Turnitin, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad La Salle, la UNID y la Universidad Politécnica Estatal del Carchi.
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