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Reflexionan sobre creatividad, humanismo y comunicación intercultural

27 Abr.2026
Autor: UDEM
Créditos: Archivo UDEM
  • El ciclo INQUORUM 2026: UMBRALES aglutinó diferentes espacios de reflexión a través de simposios, congresos y coloquios, del 17 al 24 de abril, con la participación de investigadores internacionales, en la Universidad de Monterrey

El avance de los algoritmos generativos y su capacidad para replicar la creatividad humana plantearon propuestas e interrogantes para las industrias culturales y la comunicación intercultural.

Durante las jornadas de INQUORUM 2026: UMBRALES, ciclo organizado por la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad de Monterrey, académicos advirtieron que la sociedad enfrenta una virtualización que amenaza con desligar al arte de la experiencia humana real, transformando la creación en un proceso mecánico de inversión o entretenimiento.

Este análisis sobre la autenticidad en la era digital fue puesto sobre la mesa en las actividades promovidas por la Universidad de Monterrey.

Las actividades académicas se desarrollaron del 17 al 24 de abril en el campus de la UDEM, bajo la propuesta de un laboratorio de ideas que congregó a investigadores internacionales para discutir los retos de la convivencia contemporánea.

El programa cerró con el IX Congreso Internacional de Investigación en Comunicación los días 23 y 24 de abril. Previamente, iniciando el pasado 17 de abril, se realizaron el Simposio Global de Humanidades Digitales 2026, el III Congreso Internacional de Investigación en Humanidades, el III Coloquio Internacional de Investigación en Educación y el III Coloquio Internacional de Estudios Fílmicos.

COMUNICACIÓN INTERCULTURAL, SIEMPRE EN CONSTRUCCIÓN

En la apertura de este último congreso, Farrah Bérubé, investigadora de la Université du Québec à Trois-Rivières, explicó que la comunicación intercultural debe entenderse como un espacio situado en los umbrales de las lenguas, culturas y los sistemas de valores sociales.

“Se trata para mí de concebir la comunicación intercultural como un espacio situado precisamente en estos umbrales, entre culturas, entre lenguas, entre sistemas de valores, pero también como un campo académico aún en construcción”, indicó.

Bérubé comparó los modelos de integración y utilizó la metáfora del mosaico para el multiculturalismo canadiense, donde cada pieza conserva su identidad, pero todas coexisten para formar una unidad nacional coherente y visible.

“Un mosaico está compuesto por diferentes piezas, distintos colores, distintas formas que coexisten una junto a la otra para formar un todo. Cada pieza conserva su propia identidad y el conjunto adquiere sentido”, expuso.

Respecto a la provincia de Quebec, la ponente señaló que prefieren el concepto de interculturalismo, simbolizado por un árbol donde el tronco representa la lengua francesa y las ramas simbolizan la multiplicidad de las culturas.

“A diferencia del mosaico, donde los elementos están uno junto al otro, el árbol pone el acento en los vínculos, en la interdependencia, en el crecimiento común y la construcción de un espacio compartido”, detalló.

Al analizar el contexto de México, la investigadora subrayó que la diversidad es histórica y está marcada por el mestizaje, donde la interculturalidad es inseparable de las asimetrías de poder y las demandas de justicia.

“En México, la diversidad es interna, histórica y estratificada. En Canadá, es producida por la inmigración y organizada políticamente. En un caso se trata de reparar injusticias y en el otro de gestionar la coexistencia”, apuntó.

La académica destacó que la investigación en este ámbito no debe ser una visión abstracta, sino una producción de conocimiento situado socialmente que responda a los desafíos reales de la integración y la convivencia.

Investigar en comunicación intercultural no consiste únicamente en estudiar la diversidad. Es producir conocimientos que están siempre situados históricamente, políticamente y socialmente para responder a una realidad social muy concreta”, señaló.

Bérubé enfatizó que la comunicación intercultural no busca eliminar las tensiones naturales entre grupos humanos, sino que enseña a trabajar con ellas para construir un futuro común sin borrar las identidades individuales.

“Hacer comunicación intercultural hoy no consiste en eliminar las tensiones. Consiste en aprender a trabajar con ellas. Es aceptar que la convivencia nunca es tratada de una vez por todas, sino que está en construcción”, sostuvo.

LA IA Y LA EXPERIENCIA HUMANA

En el III Congreso Internacional de Investigación en Humanidades, Mark Anderson, académico de la University of Georgia, advirtió que la inteligencia artificial representa un golpe profundo a la producción artística, cuestionando si los algoritmos pueden expresar los estratos más hondos del espíritu humano como tradicionalmente lo hace el arte.

“¿Todavía tienen sentido obras producidas sin emociones y sin pensamientos humanos? ¿O es solamente el punto final de la virtualización de la sociedad en que la producción artística se vuelve tan eficiente que su único valor es servir de adorno?”, cuestionó el especialista.

Anderson sostuvo que la tecnología algorítmica no posee subjetividad ni sensibilidad real, sino que opera mediante el plagio y la recombinación al azar, lo que obliga a retomar debates filosóficos sobre la estética y la realidad.

“La inteligencia artificial ha demostrado que es capaz de recombinar significados de una forma que parezca humana, pero no es capaz de producir sentido. Son simulacros sin sentido, desligados de la experiencia humana”, aseveró.

Para el investigador, el valor de las obras se trasladará de su calidad de mercancía hacia el proceso de producción, revalorizando aquellas creaciones donde se identifique el aura humana y el contexto histórico del autor.

“Necesitamos fomentar un sentido de pertenencia que no se arraigue solamente en la lucha en contra de algo o alguien, sino en la labor colaborativa de construir mundos plenos en los que todos queremos vivir”, indicó.

EMPATÍA, “HERRAMIENTA ESENCIAL”

En su mensaje de bienvenida, Emma Palmer Cantón, decana de la Facultad de Educación y Humanidades, relacionó el concepto de umbrales con la ética del discurso, sugiriendo que la empatía es la herramienta esencial para navegar la vulnerabilidad de la vida.

“La empatía es una vía de comprensión ante la vulnerabilidad de la vida. Funciona como un umbral, nos abre a una práctica de sensibilidad auténticamente humana y es desde esa empatía que quisiera invitarlos”, señaló la decana.

Palmer Cantón enfatizó que las narrativas actuales deben dar forma a esta sensibilidad, integrando los desafíos de la evolución tecnológica dentro de un nuevo orden que responda a las demandas emergentes de la agenda pública.

“Desde la Universidad de Monterrey queremos comprometernos con esa sensibilidad, una sensibilidad que solo es posible desde un auténtico humanismo centrado en la persona, un humanismo puesto al servicio del otro”, destacó.

Archivo UDEM
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Etiquetas: Congresos

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