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Cuestiona el activismo digital frente al trabajo comunitario presencial

04 May.2026
Author: UDEM
Credits: Archivo UDEM
  • Juan Manuel Ramos Mejía, defensor de derechos humanos, ofreció la conferencia No basta con vivir aquí, homónima de un libro de su autoría, para promover entre alumnas y alumnos de la Universidad de Monterrey un “civismo práctico” y transitar “de habitante a ciudadano”

Frente al crecimiento de la apatía social y el repliegue hacia el activismo digital, Juan Manuel Ramos Mejía, defensor de derechos humanos, realizó un llamado a recuperar la presencialidad en la organización comunitaria para fortalecer el tejido social, en un encuentro con estudiantes de la Universidad de Monterrey.

El activista impartió la conferencia que lleva el mismo título de su reciente publicación, No basta con vivir aquí, definido como una guía de civismo práctico para transitar de habitante a ciudadano, al mediodía de este lunes, en la Sala del Claustro Universitario, ante docentes y estudiantes de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.

Marcela Chavarría y Chavarría, decana de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UDEM, inició el diálogo destacando que el título de la obra representa una provocación necesaria para la sociedad actual.

“No basta con vivir aquí es una frase que nos mueve, nos interpela y nos invita a la acción; nos obliga a preguntarnos qué estamos haciendo como ciudadanas y ciudadanos”, afirmó la académica.

La decana explicó que el texto surge en un momento pertinente para el país, buscando que las personas abandonen la postura de observadores pasivos y asuman la corresponsabilidad sobre su entorno.

“Vivir aquí no basta si permanecemos indiferentes ante lo que ocurre en nuestras calles, en nuestros parques, en nuestras instituciones y en la vida cotidiana de quienes nos rodean”, sentenció Chavarría y Chavarría.

Por su parte, Ramos Mejía analizó las dificultades actuales de la participación ciudadana, señalando que la comodidad de la tecnología se ha convertido en un obstáculo para el trabajo de campo real.

“El principal obstáculo es levantarte en la mañana y decir voy a tener que salir de mi casa, dejar el confort del clima para ir a asolearme y hacer una actividad comunitaria”, explicó el activista.

El ponente contrastó la facilidad de grabar un video digital con el esfuerzo físico que requiere organizar una comunidad o limpiar un espacio público, acciones que calificó como constructoras de paz.

“Es más fácil el video porque si tienes un teléfono inteligente y una luz no vas a sudar nada, pero es mejor ir afuera, barrer un parque y organizar una comunidad”, detalló el autor.

El defensor de derechos humanos reconoció que existen desigualdades económicas que impiden a muchos jóvenes participar, ya que una gran parte de la población debe trabajar y estudiar simultáneamente.

“No podemos meter en la misma canasta a todos los ciudadanos; personas que tienen resuelta su economía y disponen de tiempo son las que deberían estar impulsando que participen más”, señaló.

Ramos Mejía exhortó a los presentes a buscar causas sociales que les generen una conexión emocional profunda, argumentando que el servicio comunitario debe producir una satisfacción personal primero para ser sostenible.

“Busquemos donde yo pueda donar mi tiempo que me cause primero un valor y una emoción a mí; la verdad es que primero se tiene que sentir uno bien”, manifestó.

El conferencista advirtió sobre los riesgos de abandonar la intervención ciudadana en zonas vulnerables, pues la ausencia de comunidad organizada permite que la violencia y el crimen se apoderen de los sectores.

“Estamos llamados a participar porque si no intervenimos los lugares donde viven las personas en situación vulnerable, estos se están convirtiendo en zonas habitacionales del crimen”, advirtió Ramos Mejía.

Marcela Chavarría destacó que la ciudadanía no es un estatus legal estático, sino una práctica que debe ejercerse diariamente para influir en las políticas públicas y la dignidad colectiva.

Ser ciudadana o ciudadano no se limita a tener derechos o votar; implica asumir obligaciones, informarnos, cuidar el entorno y reconocer que nuestras omisiones tienen consecuencias en la vida colectiva”, apuntó.

Archivo UDEM
Archivo UDEM
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