Analizan en UDEM sobre ciudades más habitables desde la escala del peatón
Créditos: Archivo UDEM
- El arquitecto Francisco Alaniz Uribe compartió en la UDEM hallazgos de su investigación en Zúrich y Viena, invitando a replantear el modelo urbano desde la experiencia del peatón y el derecho al espacio público
La arquitectura no puede analizarse de manera aislada, sino en función de su impacto en la configuración urbana; bajo esa premisa, el trabajo debe estructurarse en tres ejes: calidad de vida, sustentabilidad y equidad, entendidos como criterios fundamentales para evaluar el desempeño de una ciudad, según el arquitecto y urbanista Francisco Alaniz Uribe.
El especialista tuvo un encuentro con estudiantes de Arquitectura de la Universidad de Monterrey para reflexionar sobre calidad de vida, sustentabilidad y equidad urbana a partir de experiencias europeas, durante la conferencia magistral La ciudad se vive caminando: diseño urbano desde la escala del peatón: lecciones de Suiza y Austria.
Al contrastar imágenes históricas de calles dinámicas con avenidas contemporáneas dominadas por el tránsito motorizado, señaló: “Volteamos la idea de la movilidad del peatón, del que vivía la ciudad… Ahora son puro espacio casi para coches, y los peatones están destinados únicamente a la banqueta y pueden cruzar nada más en las esquinas. Entonces este fue un cambio de valores y de prioridades dentro de las ciudades que enfocaron mucho el espacio al coche”.
La actividad se realizó los días 19 y 20 de febrero en la Sala Polivalente del Centro Roberto Garza Sada y convocó a alumnos de distintos semestres. El encuentro puso sobre la mesa la necesidad de replantear el modelo urbano actual desde la experiencia peatonal, en contraste con la lógica predominante del automóvil.
A su juicio, esta transformación no solo modificó la manera de desplazarse, sino también la vida social y la interacción cotidiana en el entorno urbano.
Durante su intervención, Alaniz expuso una metodología de análisis que inicia en el reconocimiento del sitio —topografía, agua y condiciones naturales— y avanza hacia la parcelación del suelo, la definición de áreas públicas y privadas, así como la asignación de usos.
Advirtió que las decisiones iniciales son determinantes para el futuro de cualquier asentamiento:
“Cuando tomas esa decisión, ya estás en un paso muy importante de crear ciudad, porque si no dejaste suficientes espacios públicos, pues entonces no vas a tener espacios para escuelas o para crear espacios de esparcimiento o educación. Entonces es una decisión súper importante”.
El urbanista explicó que eligió Zúrich como caso de estudio por su consistencia en indicadores internacionales y por las condiciones regulatorias que le permitieron emplear drones para recopilar datos y analizarlos mediante herramientas de inteligencia artificial.
Sobre la capital financiera suiza, describió: “La ciudad está en un valle entre las colinas y el lago… y la ciudad respeta bastante los terrenos que están a los alrededores. Si tú respetas esos cerros, la calidad del agua que van a tener las zonas más bajas es bastante grande.”
Asimismo, destacó que en el contexto suizo el espacio público mantiene una jerarquía clara frente al automóvil, tanto en centros históricos como en antiguas zonas industriales reconvertidas en áreas mixtas con vivienda y parques.
Para Alaniz, proyectar desde la escala del peatón trasciende lo técnico: implica una postura ética que incide directamente en la inclusión, la cohesión social y el bienestar colectivo.
Profesor asociado en la Universidad de Calgary y codirector de The Urban Lab, Alaniz compartió resultados de su investigación desarrollada en Zúrich y Viena, referentes internacionales en habitabilidad. Ambas, explicó, se distinguen por priorizar el espacio público y la movilidad activa por encima de la infraestructura vehicular.
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